30 julio, 2009

Proesía

Compré un cupón para ganar varios kilos de

oro,

paso la fecha en la que se celebraba el sorteo

y dos días después vi el boleto y

corriendo fui a buscar el numero ganador

pensando en que había ganado yo, en que no

podía ser de otra manera.



La sonrisa estuvo en mi boca

desde que pensé que había ganado

hasta que descubrí que era la derrota

la que me tocaba saborear un día más,

solo me quedó partirlo en varios trozos

y que el viento hiciese su trabajo y me

prometí que no volvería a confiar en

la suerte, en que no volvería a volcar

mis esperanzas en nada tan aleatorio

como la vida, me

prometí que escaparía y hoy mis lágrimas

me recuerdan que vuelvo a estar donde empe-

ce, amarrado a la esperanza.