19 octubre, 2009

Senticiones y sensamientos

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El tiempo pasa y comienza el otoño,

algunas hojas verdes rebosantes de vida

se secan y las personas a las que amo

están durmiendo o amando a otros y

me afecta mas de lo que

quisiera.


Pienso constantemente en como aman los perros,

moviendo la cola tan inocentemente

cuando ven aparecer a su amo, sin

importarle a cuantos otros perros acariciaron sus

manos,

impacientes, olisqueando por debajo de la puerta y

arañando el resbaladizo suelo de

gress.


Pienso en la droga, en el vicio,

en las emociones, en los sueños y

creo que todo es lo mismo, algo así

como una enfermedad incurable, como

un triste paseo en silencio cuando se

esta deprimido, como si todo fuera

parte de lo mismo, de una cadena de plata o

un concurso repetitivo de verano, como

cuando se reunen todos para celebrar fin

de año y tu lo haces sin ganas y sabiendo

que nunca las tendrás, que no es el lugar ni

el momento ni las gentes, que nada tiene

la culpa de nada.


Salgo del local, la lluvia me empapa,

los rayos se ven claramente dibujados

en el firmamento y no creo en

nadie,

la lluvia me empapa y yo simplemente

mantengo la sonrisa mientras puedo y

luego me despido y camino,

solo bajo la lluvia con

la mirada perdida, observando vagamente los

rayos bellamente dibujados en el

cielo, breves y constantes destellos que

claman por algo que nadie

comprenderá.